UN HOMENAJE A PEPE URBANO
(Ejemplo de sabiduría popular)
EL AÑO 1.954

IV. Crónica de la época.

Como ya se ha podido observar, además de expresar su opinión sobre todo lo divino y lo humano, Pepe Urbano ha dejado un noticiario en el que se recogen los hechos más relevantes que sucedieron en Fasnia en aquellos años. A continuación se recogen una serie de acontecimientos y anécdotas de la época, que gracias al poeta ya no quedarán en el olvido.

Se decía por entonces que en cierto de lugar de Fasnia se oían ruidos muy raros (ahora dirían que psicofonías...) e incluso se veían cosas sorprendentes:

1
Allá a la casa de Frías 
fue Padre Ramón muy diestro
como dos mil Padrenuestros
creo que rezó aquel día.
Él rezó de Avemarías
otra tanta cantidad
porque dicen que allí está
el enemigo rondando
pero yo vivo pensando
que no puede ser verdad.

2
Cuentan del miedo de Frías
que es cosa muy sorprendente
y por él se halla la gente
comentando noche y día.
Y por eso el otro día
fue a verlo el Padre Ramón
a echarle la bendición
y bajó atemorizado
el cuento fue celebrado
por toda la población.

3
Mucha gente se creía
que eran cosas del Perrete
pero el que no es muy tolete
no cree esas tonterías.
Yo siempre me parecía
que eso no podía ser
que son cosas que hacen ver
por medio de magnetismo
y siempre digo lo mismo
que algo de eso puede haber.

4
Yo lo tengo bien pensado
si tal como dicen fuera
del chico al grande estuvieran
todos atemorizados.
Pero que ande con cuidado
el culpable del misterio
por ver si el asunto es más serio
de lo que ha estado estos días
le mandan unas folías
y lo echan p’al cementerio.


Pariente le encargó a Pepe Urbano que le sacara una poesía a su burro, el Perico, pero éste, aguzando el ingenio, le dio la vuelta al asunto y lo que hizo fue poner en boca del Perico una poesía dedicada a su dueño.

1
Amo ya estoy enterado
que piensas sacar mi historia
Pariente vete a la gloria
por lo bien que te has portado.
Cuánto que te he trabajado
para ayudarte a vivir
y hasta pena da decir
que vivo de esta manera
sin pajar ni pesebrera
ni cama donde dormir.

2
También estoy enterado
que me llamas el Perico
yo soy quien te ha puesto rico
y tú qué mal me has pagado.
Cuántas cargas he llevado
desde aquí a las galerías
cuando en el pueblo no había
quien las quisiera llevar
y me vienes a pagar
con no echarme ni comida.

3
Válgame San Irineo
no me tienes compasión
en dónde está la ración
que hace tiempo no la veo.
No he visto tiempo tan feo
como ahora estoy pasando
toda la noche esperando
que me eches de comer
y como lo pueden ver
me sigues aprovechando.

4
¿Sabes quién me la sacó?
el amigo Pepe Urbano
que iban él y el hermano
por ellos me enteré yo.
Rosendo algo me indicó
que allí estaba presente
por eso no te impacientes
ni me vengas con destajos
porque después no trabajo
aunque a palos me revientes.


Otra poesía en la cual se defiende el buen trato a los animales y que cuenta un suceso de la época, es la siguiente:

1
Aquí en esta población
se ha dado un caso muy triste
verán en lo que consiste
luego a la terminación.
Uno de la expedición
llegó del campo cargado
el amo desesperado
le dio un palo tan fuerte
que le ocasionó la muerte
y lo dejó regañado.

2
En la falda la montaña
en donde llaman La Renta
se encuentra la osamenta
de la yegua tan extraña.
También se ve allí la caña
o sea el tronco del rabo
que hasta la crin le han cortado
para hacer un pincel
lo que no nombro es a él
porque eso es mas delicado.


Las campañas de vacunación parece que dejaban al pueblo casi tan fastidiado como una epidemia...

1
Por causa de la viruela
todo el mundo se vacuna
sin tener pena ninguna
aunque ésta luego duela.
Nos vacunan en la escuela
a todos grandes y chicos
a los pobres y a los ricos
todo el mundo en general
porque si no hay que pagar
de pesetas veinticinco.

2
No tengo gana ninguna
de levantarme del nido
tengo el cuerpo dolorido
por causa de la vacuna.
Que no pegaba ninguna
decía bastante gente
y los que se hacían valientes
han tenido que aflojar
que los he visto temblar
chocando diente con diente.

3
Hay en esta población
otra cosa que da gusto
y al mismo tiempo disgusto
que la llaman picazón.
Se rasca sin compasión
cada cual según desea
dicen que es cosa muy fea
el estarse uno rascando
pero si le está picando
más remedio no le queda.



Y parece que nadie se escapaba de las prestaciones:

1
El guardia municipal
me citó para la calle
a dar una prestación
y ahora quiere que me calle.
La culpa fue del alcalde
porque me mandó citar
y tuve que ir a almorzar
en casa de una vecina
una lata de sardinas
sin más gofio ni más pan.

 


 
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(Creada: 30/04/99  Actualizada: 30/07/01)