Cultura / Tradición


D. TRINO GONZALEZ PEREZ
Cabrero y filósofo
     En el año 1903 vino al mundo Trino González Pérez. Cuenta actualmente (1.997) con 94 años y aún se mantiene con una vitalidad envidiable y una memoria excelente.

Su abuelo era de Guía de Isora y a su abuela la conoció segando en los Rodeos. Desde los siete años iba con su padre cruzando montañas con su mulo hasta La Orotava, a donde llevaba los productos de su tierra, tales como queso, higos, miel, ganado, etc, intercambiándolos por papas de semilla, comida y ropa.

Estuvo en su casa de La Jara casi cincuenta años de cabrero, donde crió a sus hijos. Tenía alrededor de ochenta cabras que le daban en los mejores meses ciento veinte litros de leche llegando a sacar hasta 15 kilogramos de queso diarios. Criaba hasta tres cerdos al año, de donde todo se aprovechaba, salando lo que no se consumía fresco, haciendo morcillas, chicharrones y manteca para freír los alimentos.

También sacaban manteca de la leche mecida para lo que se requería tener un pulso especial en tal menester, ya que si se perdía el compás había que empezar de nuevo la obra.

Recuerda a sus competidores por La Zarza: Orencio y Aurelio Yanes; y por Fasnia: las manadas de don Celestino, don Martín, Laesa, Pedro Chico, Alejandro, Adolfo y Eugenio, de los que guarda excelentes recuerdos.

Me cuenta que el Ayuntamiento de Fasnia y Juzgados estuvieron instalados en La Zarza, en la casa de don Hilario Díaz, casa actual de Juan Marrero, y en la casa junto a Piloto.

Me dice Trino que la vida antiguamente era muy difícil y que el oficio de cabrero, aunque era una esclavitud, le permitía sacar a su familia adelante sin problemas. Hoy, cuando recuerda esos tiempos con su sonrisa contagiosa y sus dosis de humor, uno se explica que con esta paz que se respira aquí, con esta tranquilidad, sólo se oye el cantar de los pájaros, no es de extrañar que este hombre "de madera de roble", pase del siglo sin problemas.

Con un fuerte abrazo me despidió don Trino y cuando bajaba por la pista hacia el pueblo varias lágrimas bajaron por mi cara y me dije: la felicidad no consiste en tener más o menos cosas en la vida, sino en conformarse con lo que uno tiene y disfrutarlas en armonía con los demás.
 
 

Aportación de:Arístides Díaz Chico
 Colaborador: Carlos "Bank"