JUAN CALIBORNO
El hombre que cambió la historia de Fasnia

          Don Juan González Cruz, conocido en el pueblo de Fasnia como Don Juan Caliborno, nació y vivió su niñez en el Lomo de Los Pinos, junto a sus padres Manuel y Quiteria y sus siete hermanas: Manuela, Trinidad, Pelegrina, María, Carmen, Matilde y Sofía. Si hay personas que cambien el destino de un pueblo, este es uno de ellos. Por eso a Don Juan yo le llamo “El Elegido”, pues Dios lo mandó para que aquella Fasnia pobre y sin recursos se convirtiera en el paraiso que es hoy. 

 El Lomo de Los Pinos está situado en la parte alta de Fasnia, aproximadamente a unos mil metros sobre el nivel del mar, junto a la zona de El Chifira. 

 Fue Don Juan el único varón entre siete hermanas y sus padres siempre tuvieron la idea de que por lo menos él cursara estudios. 

 Desde muy niño venía todos los domingos con su madre Quiteria a misa, a la antigua ermita de la montaña de Fasnia. En su niñez, como otro fasniero cualquiera del pueblo tenía su pequeña manada de cabras, con la que recorría los pequeños barrancos limítrofes a su casa. Me lo imagino tomando agua en las fuentes del Barranco del Chifira y, quizás esa imagen le valió para que ya de mayor emprendiese la perforación de esta galería, que todavía hoy esta dando agua después de casi cincuenta y cinco años y no haberse secado nunca. 

 Estudió en Santa Cruz y durante varios años le acompañó su hermana María. Cursó estudios relacionados con Perito de Minas o  Ingeniería de Minas. Con veinticinco años terminó sus estudios y se estableció en Fasnia. 

 Era Don Juan un hombre emprendedor y se relacionó rápidamente con la gente pudiente del pueblo, explicándoles sus ideas y proyectos. ¡¡ Y qué proyectos!!, ni él hubiera pensado como estos proyectos iban a influir en el futuro del pueblo. 

 Empezó su andar minero fundando la sociedad del Pozo de La Quebrada, que acometió rápidamente la perforación de este pozo al que se le puso motor de gasoil y  se entubó hasta un kilómetro hacia la costa y luego se distribuyó con una red paralela al mar, que llegó hasta los mismos Roques de Fasnia. 

 No nos olvidemos que hablo del año 1920 aproximadamente, y que se creó esta zona de regadío en la costa del pueblo, donde los terrenos adquirieron gran valor y todas las familias tenían su par de huertas en donde cultivaban maíz, trigo, cebada, papas, tomates, calabazas, etc. Hay que aclarar que también Don Daniel Oliva tenía su pozo de Las Eras, que regaba la zona sur de la costa de Fasnia, hasta el Barranco de La Linde con Arico. 

 Aunque aquí el éxito fue compartido, en su siguiente proyecto fue pionero: La Galería del Chifira. Era la primera perforación de una galería en Fasnia. 

 En el año 1935 empezó la perforación de la Galería del Chifira. Los primeros setecientos metros se  hicieron de forma manual, luego ya se pusieron los motores. Pero pasaba el tiempo y el agua no llegaba y cuando casi todos habían retirado su apoyo económico, perdiendo las esperanzas de que diera agua, él vendió casi todo lo que tenía y siguió prácticamente sólo para adelante, hasta que un buen día Dios quiso que el agua saliera en el frente. 

 Me cuenta su sobrina Adela multitud de anécdotas, me dice que los fondos estaban casi agotados y le propusieron a Don Juan que visitara el frente, pero que había que alquilar una bestia; él contestó que no, que iría caminando. Al llegar al frente dijo: “Hay que seguir un metro más, el agua esta ahí”. Esta frase fue una profecía porque se hizo realidad. Se negó siempre a cambiar de dirección en la perforación, lo que le valió grandes problemas con los miembros de esta Sociedad, que se fueron retirando hasta dejarlo prácticamente sólo. 

 El impacto social fue tremendo. El que vino a dar la noticia al pueblo llegó extenuado dando gritos: “Agua, hay agua en el Chifira”, gritaba y gritaba. Medio pueblo se desplazó al Chifira a comprobar la feliz noticia. Todo cambió a partir de entonces, se construyeron canales y en un par de años gran parte del pueblo se hizo de regadío. La riqueza llegó al pueblo y Don Juan Caliborno había sido el principal 
culpable. Por ello a Don Juan yo le considero la persona más importante de Fasnia, en el siglo que termina. 

 Quisiera hacer constar, pues me lo han rubricado la gente de la época, que Don Juan se pudo quedar con casi todas las acciones de esta galería, puesto que la gente le retiró el apoyo económico, pero tuvo el gran gesto de hombría de devolverle las acciones a sus antiguos poseedores, pagando la parte mensual estipulada, sin aumentar ni un céntimo la cantidad, a pesar del alumbramiento del agua. 

Quiso dejar un regalo personal al pueblo, si es que con el milagro del agua no había sido suficiente, construyendo de su bolsillo la Ermita Nueva de la Montaña de Fasnia, en memoria de su madre  a la que tantas veces acompaño a misa en su niñez. 

 Me cuenta María del Carmen, hija de Don Antonio Expósito, muchas más anécdotas de Don Juan. Era un hombre muy religioso, siempre iba a misa los domingos. En su juventud tuvo una novia que murió muy joven y siempre le llevaba flores después de misa. Más nunca se le conocieron novias. Les dio estudios a varios sobrinos, era toda generosidad, caballerosidad y hombría. 

 El nacimiento de las galerías, que a partir de entonces proliferaron por las montañas de Fasnia, cambió la vida del pueblo, pues nació la industria del transporte. A base de caballos, mulos y burros se trasladaron las mercancías. Era muy raro que una familia no tuviera uno o varios animales de carga.. El nacimiento de los cultivos de regadío cambió para siempre la vida de este pueblo, se creo riqueza y entonces nació la principal industria de este pueblo: la cultura. Eran muy escasos los títulos universitarios que los hijos de Fasnia tuvieron antes de los años cuarenta. El nacimiento del agua cambió para siempre la mentalidad de este pueblo, pues nuestros mayores pusieron a sus hijos a estudiar y a prepararlos para un buen puesto de trabajo. Hoy son muy poquitos, por no decir que ninguno, en toda España, los pueblos que superan a Fasnia en porcentaje de títulos por habitante. 

 Por ello desde estas líneas pido para Don Juan el nombre de una calle del pueblo de Fasnia y que se construya un “Monumento al Minero” con su efigie como recuerdo eterno a su memoria y tantos otros que hicieron posible el milagro, convirtiendo un pueblo con muy pocos recursos en una Fasnia grande y esplendorosa. 

 Y Don Juan fue el principal artífice del cambio de nuestro pueblo y quiso, a pesar de vivir en Santa Cruz los últimos años de su vida, que lo enterraran en Fasnia, y allí descansa en el cementerio de San Isabelino el hombre más importante de este siglo en Fasnia. Desde estas líneas pediría al Ayuntamiento de Fasnia que la Pista del Chifira se la llame para siempre Pista Juan Caliborno, pues esta pista pasa muy cerca de donde Don Juan pasó su niñez siendo La Galería del Chifira su obra maestra. 

 Descanse en paz Don Juan, Dios quiso que para Fasnia fuera usted EL ELEGIDO. Hombres como usted sólo nace uno cada siglo en la historia de cada pueblo. 
 
 

Aportación de:Arístides Díaz Chico
 Colaborador: Carlos "Bank"